Reseña #83: No es mío - Susi Fox

*Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar
Un adictivo thriller sobre el amor, la traición y la desesperada búsqueda de una madre por descubrir la verdad... antes de que sea demasiado tarde. 

Te despiertas tras una cesárea de urgencia, desesperada por ver a tu hijo. 
Pero cuando te lo enseñan, simplemente lo sabes... 
Ese bebé no es tuyo. 
Nadie te cree. 
Ni los enfermeros ni tu padre ni tu marido. 
Dicen que estás confusa, que deliras. 
Que resultas peligrosa. 
Pero eres médica. Y sabes lo fácil que es cometer errores. 
¿Confías en tu instinto? 
Porque hay una cosa que tienes clara por encima de todo. Debes encontrar a tu bebé.


En esta ocasión, os traigo una novela que ha sabido gestionar unos sentimientos que, a día de hoy, no sabía que tenía tan profundamente guardados. La novela en cuestión se titula No es mío, de Susi Fox.

Y como médica de profesión, la autora nos conduce a las turbias profundidades de la maternidad. Comienza con un prólogo expectante que te obliga a reflexionar exactamente por qué lo siente el narrador (quien, de primera instancia, no revela su identidad).

La novela está estructurada de una manera un poco curiosa: por días. Empezando la cuenta desde el momento en el que Sash abre los ojos por primera vez desde que le practicaron la cesárea de urgencia. Sí, Sasha Moloney estaba embaraza de apenas treinta y cinco semanas. De vez en cuando, su marido Mark se cuela en la narración para proporcionarnos desde su punto de vista breves fragmentos de su propia vida y de su vida junto a Sash hace apenas unos meses antes al momento actual o, de incluso años.

Sash es patóloga y acaba de ser madre primeriza, pero a diferencia de otras madres, aún no ha visto a su retoño. El hecho de que la protagonista haya estudiado la rama de medicina nos brinda a los lectores un vocabulario rico en tecnicismos. No en exceso, pues de hecho, la novela tiene una lectura bastante ligera y rápida. La mayoría de los capítulos son cortos y precisos, partes de una mañana, de una tarde o de una noche de un mismo día, un aspecto que me ha llevado a agilizar la lectura bastante.


A medida que avanzaba la lectura, iba conociendo algo más a Sash. La protagonista nos va revelando todas las inseguridades que a atoran, así como todo lo que ha tenido que pasar para llegar al momento en el que se encuentra. Pero, sobre todo, nos revela su ansiedad y el sentido de la injusticia que siente, la impotencia de presenciar que todas las personas que la rodean no la creen cuando confiesa que el niño que se encuentra prematuro en la incubadora y que dicen ser su hijo, en realidad no lo es.

Ahí es cuando comienza una guerra donde Sasha tendrá el papel más importante de todos y donde las verdaderas lealtades se verán puestas a prueba. Según pasan las horas, ocurren ciertos acontecimientos que llevarán a nuestra protagonista de boca a la reclusión forzada dentro del propio hospital.

Creo que es a partir de este momento donde comienzan a aparecer muchos más personajes en escena, como Bec, la amiga de Sash desde su infancia; Ondine; Brigitte; Ursula, la mujer que asistió su parto y quien insiste en que todo está correcto. Sasha sabe, o mejor dicho, presiente que algo no va como debería. Porque por el niño al que su marido a nombrado como Toby no siente nada; porque la propia reputación del hospital provoca que no pueda de dejar de pensar en cosas que sucedieron hace años dentro de sus instalaciones.

Con cada visita de la doctora Niles, quien revisa el estado mental de Sasha, resurgen recuerdos que parecían estar escondido en el fondo de su subconsciente. E incluso, Sasha descubrirá los secretos que todas las personas a su alrededor se guardaban de ella, supongo que para protegerla de su pasado. Pero creo que el daño el mayor cuando todos saben un secreto que te concierne y tú eres la única persona que no lo sabe. Entiendo a la protagonista, porque a mí no me gustaría que se guardaran algo que, por derecho, me pertenece saber.

También la compadezco. Pienso que el instinto maternal es algo innato y que te tachen de enajenada por algo que sabes que es cierto, o crees al cien por cien que lo es, me parece injusto y desgarrador. La forma en la que tratan a Sash; la forma en la que la protagonista intenta defenderse y lucha por lo que cree contra viento y marea no tiene precio.
También pienso que a la novela le sobran varias páginas, aunque si lo pienso de otra manera, están bien para mantener la tensión en general. Solo he leído otra novela de thriller, pero ésta en cuestión me ha sacado un poco de mis casillas en el sentido de que no lo aguantaba más y me hice spoiler a mí misma ojeando las últimas páginas. De hecho, preferiría no haberlo hecho, aunque no se pueden deshacer los pasos que se dan. Segurísimo que hubiera disfrutado más del final, pero da lo mismo.


Pensaba que, después de tantos días leyendo esta novela, el final me defraudaría y me dejaría más fría. La verdad es que en un principio engancha; ya cuando comienzas a llegar al ecuador el ritmo de lectura se ralentiza casi dolorosamente. He llegado a plantearme dejar a medias la lectura, pero me alegro no haberlo hecho, porque, como decía al principio de la reseña, he descubierto un lado en mí que no sabía que llegaría a desarrollar tan pronto. Un final que me ha dejado con el corazón palpitando con fuerza y un sorprendente sensación de calor maternal.

No soy madre. Tengo veintiún años, y espero no serlo hasta dentro de unos cuantos años. Quizá, esto que siento tiene que ver algo con la compasión y con ese estado intermedio del que nos cita la autora al principio de la novela. Sea lo que sea, me ha dejado un claro mensaje, entre otros, por supuesto: a veces, tienes que renunciar a imposibles para poder ofrecer un futuro mejor. Y que el amor puede surgir de la manera más inesperada, en el momento clave.

Por último, quiero comentar que no me parece una novela tan adictiva como vaticina la editorial, pero sí que te enseña una ley de vida. Desde luego, cuando lo terminas, no dejas de reflexionar. Y hay mucho por lo que reflexionar, os lo aseguro: los duelos internos, las lealtades, el amor de familia, el sufrimiento…

Esta novela debería estar dedicada a las madres luchadoras que no tienen miedo a ser oídas ni a imponer sus conjeturas a la sociedad sagaz que les ha tocado vivir.

Reseña #82: Amy y Roger. 5000 kilómetros para enamorarse - Morgan Matson


Amy no quiere que llegue el verano. Su madre ha decidido mudarse al otro extremo de los Estados Unidos, y ahora Amy tiene que llevar el coche de California a Connecticut. El problema es que, desde la muerte de su padre en un accidente de tráfico, no se siente capaz de ponerse al volante. Y aquí entra Roger, un amigo de la infancia que también debe viajar al otro lado del país, y que carga con sus propios problemas. A medida que avanza, ambos descubrira´n que las personas que menos esperas pueden convertirse en las más importantes y que a veces es necesario dar algunos rodeos para llegar a casa.


Para empezar, esta novela no ha sido como me esperaba. Amy y Roger. 5.000 kilómetros para enamorarse es toda una aventura por América que comienza con la mudanza de la familia de Amy tras un terrible accidente automovilístico en el que muere su padre, un gran historiador, amante de Elvis y gran padre de familia.

Este hecho deja destrozada a Amy y se culpa a ella misma por lo que ocurrió. Tras una actuación de teatro, vuelve a casa –una casa que ahora estaba desierta, pues su madre se había ido al otro extremo del país y su hermano gemelo en rehabilitación- habla con su madre y de la mudanza. Al parecer, va a tener que hacer miles de kilómetros en coche. Pero Amy, tras el fatídico accidente, no puede subirse a un coche sin que los recuerdos la abrumen y comience a temblar.

Es aquí cuando aparece en escena Roger Sullivan, un chico con el que mantenía una amistad cuando eran pequeños, pero que ahora no es más que un desconocido. Y Amy no puede creer (a mi si me pasara tampoco, creedme) que tenga que atravesar varios condados acompañada de un absoluto extraño.

Amy no es la única que carga con problemas y enfrentamientos internos. Roger, de apariencia despreocupada, tiene también una espinita clavada en el pecho que le hostiga por las noches; una espinita llamada Hadley, su amor de la universidad.

Será un viaje donde los protagonistas descubrirán muchas cosas de sí mismos que aún no conocían. Aunque la narración sea en primera persona por parte de Amy, llegaremos a conocer bastante bien a su compañero de viaje.


De vez en cuando, la autora nos ilustra con playlist tanto de Roger (principalmente) como de Amy, así como el cuaderno de viaje que acompaña a nuestra protagonista favorita en todo momento, anotando cada estado que visitan y pasan de largo por la carretera, así como de fotos de los restaurantes y bares y los tickets de compra. Esta parte me ha resultado divertida y llevadera, porque de esa manera no eran solo ellos dos los que conocían Estados Unidos, sino también nosotros.


El amor entre los protagonistas es tan inesperado como un tornado, y no comienza a emerger de forma propiamente dicha hasta el último tercio de la novela. Por eso, el romance no es lo principal, sino una consecuencia colateral de viajar juntos durante varios días mientras visitan los lugares que desean. Dan un rodeo tremendo antes de que Amy llegue a Connecticut y su nueva vida allí, donde la espera su madre hecha una fiera porque su hija responsable se ha saltado a la torera la ruta de viaje que había programado para ella.

Por otro lado, no me ha resultado nada amena. He tardado muchos días en leer esta novela, creo que una semana o más por el hecho de que se me ha hecho un poco pesada por lo repetitiva que es. Pero si tengo que destacar algo bueno de ella, son todos los lugares que he conocido de EEUU y que hasta ahora me resultaban desconocidos así como sus lemas y algunas curiosidades de ellos.

También me ha encantado conocer en primera persona al padre de Amy, pues a veces nos encontramos con flashbacks. Era una persona que le encantaba cortar el césped. Era su mayor afición, aparte de escuchar al gran Elvis y tener como a Sancho Panza, su hija, de copiloto mientras trazaban su próxima ruta.

En definitiva, ésta es una novela para aventureros que no tienen miedo a la adversidad ni a lo que les deparará el mañana, donde podrás ver cómo se cura Amy de sus males kilómetro a kilómetro y a Roger sobrevivir a su propio gran huracán.

Reseña #81: Cinder y Ella - Kelly Oram


¿Qué harías si tu mejor amigo virtual fuese una estrella de Hollywood? 

Ellamara vive en Boston con su madre, está en su último año de instituto y le encantan los libros de fantasía, en especial la saga de Las crónicas de Cinder. Eso la llevó a abrir un blog donde reseña libros y películas. El día de su cumpleaños, Ella sufre un grave accidente que tendrá profundas consecuencias en su vida. 

Brian Oliver es el actor de moda de Hollywood. Tiene legiones de seguidores y, para que alcance los galardones más preciados del cine, sus representantes deciden organizar un falso romance con Kaylee, su compañera de reparto. Todo va según lo previsto hasta que Brian recibe un correo electrónico de una vieja amiga a la que conoció por internet…


Últimamente me está dando por leer retellings. No sé si lo habré dicho alguna vez, pero es algo que me encanta.

Hace poco menos de un mes, me apunté a la LC que organizaba Oasis Literario de este libro. La verdad es que me llamó la atención. Aún no había leído ningún retelling sobre cenicienta y estaba muy intrigada.

La novela, narrada desde el punto de Ellamara, comienza con un prólogo devastador: el momento exacto en el que su vida comienza a ir cuesta arriba. Hace unos días, os hablaba de sucesos que marcan de por vida. Pues bien, las cicatrices de Ellamara son tan profundas que apenas puede soportarlo. El dolor y la pérdida son horribles, y siendo sincera, la personalidad propia de Ella y su terquedad  son la que la salvan de caer en una horrorosa depresión. Tiene que aprender a vivir consigo misma y con su nueva vida, al lado de su padre desaparecido desde hace diez años y su nueva familia.

Antes del suceso, ya conocía a Cinder, su amigo virtual, con el que hablaba y adoraba discutir sobre libros y películas. Después, lo considerará su único anclaje a su antigua vida, si es que sigue queriendo hablar con ella después de prácticamente desaparecer durante ocho meses.

Cinder es un personaje que, bueno, no es que me haya encantado pero que sí me ha gustado bastante. Él es alguien que Ella jamás pensaría que sería y es el anonimato lo que más le gusta de escribirse con Ellamara. Él es divertido, atento, un poco vanidoso y con un ego por las nubes, pero que aún así, constituye un personaje que puede llegar a ser querido fácilmente.

En general, los personajes están bastante bien construidos. Me ha resultado increíble la facilidad y la rapidez de leer esta novela. Los diálogos entre los protagonistas son muy entretenidos. No voy a negar que, en general, la novela me ha sacado alguna carcajada.
Los capítulos se alternan de vez en cuando entre los puntos de vista de Cinder y Ella, y en cada uno de ellos sabemos lo que piensan, pues los capítulos están narrados en primera persona.

Aparecen otros personajes, como el padre de Ellamara, que comparte un pasado doloroso con su hija. Al principio, le odiaba. Pensaba que si yo tuviera un padre así no podría mirarle directamente a la cara, pero con el tiempo y las explicaciones que ofrece este personaje pude llegar a entender sus acciones e incluso perdonarle. Le perdonaría, sí, pero no olvidaría lo que hizo.

Aparecen también las mellizas de su madrastra Jannifer, a las que, de alguna manera, también les he llegado a coger cierto cariño pese a que le dan a Ella más quebraderos de cabeza que alegrías.

Lo he leído por ahí, no sé donde, pero estoy de acuerdo: una novela a la altura del clásico de Cinderella.

Por último, me gustaría comentaros mi pequeño enfado. No sabía que Cinder y Ella era una bilogía ni que la segunda parte aún no estaba publicada. Me prometí, a raíz de que terminé de leer la segunda novela de la trilogía Una antorcha entre cenizas, de que no volvería a leer una saga/trilogía/bilogía/loquesea hasta que estuviera terminada, porque personalmente no me encuentro cómoda leyendo la continuación después de x meses. Pero, ¿sabéis lo bueno? Que Felices para siempre saldrá publicado en tres semanas (el 28 de noviembre) así que ya no estoy tan enfadada conmigo misma.

Reseña #80: Fangfang - Paloma Robles

*Gracias a Babelio por el ejemplar
Nana emigró de China hace veinticinco años. Vive en Madrid con sus nietos y su hija Fangfang en un oscuro sótano lleno de cucarachas. A Fangfang le sucedió algo trágico hace tiempo, y ese suceso encierra la clave de la situación en la que se encuentra ahora la familia. En un relato que transita entre el pasado y el presente, los detalles y las circunstancias de ese suceso determinante se van revelando, y en ese proceso de descubrimiento, Nana deberá enfrentarse a su pasado y hacer frente a sus errores y sus fracasos. A su vez, y acompañándola en este fascinante tránsito de autoevaluación, el lector podrá adentrarse con Nana en los rincones más sombríos y desconocidos de la inmigración China en España, y experimentar con ella un viaje de una asombrosa y desgarradora humanidad.


Lo que me llamó la atención de esta novela y lo que me hizo postular en esta segunda colaboración con Babelio, aunque parezca raro viniendo precisamente de mí, fue el contexto en el que se desarrolla la novela. La historia de una familia china que, huyendo de las penurias de su propio país, buscan mejores condiciones y calidad de vida.

El argumento gira en torno a lo que le pasó a Fangfang cuando era joven, algo que no se revela hasta casi al final, dejándonos en vilo, viviendo junto a la hija de Nana las dificultades de adaptarse a un país tan extraño como lo es España.

Fangfang comienza desde el punto de vista de Nana, una madre que trata de sobrevivir al umbral de pobreza en el que se encuentra ella, su hija Fangfang y sus dos nietos. Antes no era así. No vivían en un sótano plagado de cadáveres de cucarachas. Y, por supuesto, su hija no tenía la discapacidad mental y verbal de la que goza desde que tuvo el suceso que marcó a toda su familia de por vida.

Ella, junto a su marido A'Lei, regentaba una tienda de comestibles en el centro de Madrid. Trabajaba duro para poder dar a sus hijas un futuro provechoso. Pero cuando llegó Fangfang a España, su hija mayor, fue cuando comenzaron las verdaderas complicaciones.  La empatía que sentí por este personaje fue enorme. Lo primero a lo que te enfrentas cuando llegas a un país extranjero es la lengua, y Fangfang tiene (o mejor dicho, tenía) grandes dificultades para expresarse y entablar amistades.

Pero ahí no acaba la cosa. Los problemas se van amontonando lentamente para Fangfang, como una pirámide de arena, quien echa de menos su tierra natal. Y es quizás esta inaptitud la causa de todos los males que vienen detrás.

Eso era antes, ya lo he dicho. Fangfang se encuentra a caballo entre el pasado y el presente; el pasado, desde el punto de vista de Fangfang y Guowen; y el presente, con Nana como protagonista.

La autora siempre usa la tercera persona en la narración, con una increíble habilidad de contar con la que no puedes despegar el ojo. Pocas veces me ha pasado, que me haya gustado una novela en su mayoría contada como ocurre en los relatos, o que salte entre las escenas como si estuviéramos viendo una secuencia de imágenes en movimiento.

Tengo mucho que decir con respecto a los personajes, tan realistas y humanos. Es imposible no compadecerte de ellos y de la situación que les ha tocado vivir tanto antes como después del suceso. Nos puede pasar a cualquiera de nosotros, un giro inesperado de la vida que nos obligue a cambiar de rumbo a un camino que ni siquiera habíamos sopesado.

Empezando por Nana, ella es una mujer tosca, poco hogareña y, quizá, algo desentendida de sus hijas antes del suceso. Centrada en la prosperidad de su vida en Madrid, deja de lado a Fangfang para que se adapte a la cultura española por su cuenta e interesándose con ella sólo cuando tiene exámenes o cuando ha suspendido toda una evaluación.

Después del acontecimiento, la irreparable distancia con su hija Yan, la menor, la hace reflexionar sobre su propia relación antes y después con Fangfang, con su marido A´Lei y, en general, con su propio carácter y su nueva forma de sacar como sea a su hija y a sus nietos adelante, haciendo lo que sea por ellos.

De Fangfang sólo podría hablar de ella sobre cómo es antes del suceso, pues ya no es la que era. La frustración que siente al verse en un nuevo país se suma a la añoranza de la vida que llevaba junto a su abuela en China y a la indiferencia que percibe hacia ella por parte de todos los miembros de su familia. Se siente una extraña y enormemente sola. Día tras día, se ve fracasar en todo lo que su hermana Yan hace bien: hacer amigos, hablar bien el idioma, ser una persona, en general, extrovertida.

Aquí entra en juego Guowen, un buen amigo que se convierte en un abrir y cerrar de ojos en algo más que eso. Aparece para aliviar un poco la soledad que siente Fangfang incluso estando arropada por el manto familiar. Es un chico con un pasado marcado y que, por causas de la vida misma, también se ve arrastrado a vivir su vida en España junto a su madre.

Ya os he hablado un poco de Yan entre líneas, pero sólo me queda decir de ella la profunda aversión que trata por disimular y que siente hacia su propia hermana antes del suceso. Después la cosa cambia algo. No entiende ciertas decisiones que realizó su madre en nombre de Fangfang, y cuya cosecha son los hijos de su hermana, Baobao y Ting.

Como podéis ver, hay mucho de lo que reflexionar. La decisión final, que a la vez, surge en las primeras páginas de la novelas, está relacionada con la muerte de A´Lei. Como la novela versa entre el pasado y el presente, no sabemos lo que piensa hacer Nana con las cenizas de su esposo hasta que recibe una noticia de su hermano, en el último capítulo de la novela, que la hace reaccionar y tirar por la borda todas las vivencias y sacrificios que ha hecho durante toda su vida.

La volvería a leer, sin ninguna duda, sólo por el regusto agridulce, tirando a dulzón, que me ha dejado la novela al terminarla. Una historia dura de emigración que acaba de la forma más dramática. En el caso de Fangfang, comienza desde el final y va en retrospectiva, alternando puntos de vista para llegar a entender el porqué de algunas acciones.

Ésta es la historia que todo ser humano debería de leer. Una historia de sueños rotos y un futuro hecho pedazos.

Reseña #79: Yo estuve aquí - Gayle Forman


Cody creía saberlo todo acerca de su mejor amiga. 
Pero algunos secretos son profundos como océanos. 
Y nos arrastran con ellos. 

El suicidio de Meg ha dejado a Cody devastada. Meg era la chica que todas querrían ser: admirada, inteligente, brillante, con una personalidad arrolladora… ¿Qué la ha llevado a poner fin a su vida, y de forma tan meticulosa, tan planificada? ¿Cómo es posible que Cody haya pasado por alto las señales de que algo así pudiera suceder, si ambas lo compartían todo? 
Cody necesita entender, conocer, reescribir su amistad. Eso es lo que intenta cuando se desplaza a la universidad de Tacoma a recoger las cosas de Meg. Un viaje que pondrá en entredicho todo cuando creía saber sobre su amiga. Un camino que la enfrentará a cuestiones difíciles de sobrellevar… y que la llevará al límite de sí misma.


Yo estuve aquí de Gayle Forman es una novela tremendamente delicada, tanto por el tema que trata como por su narración sencilla. También es una novela compleja debido a los sentimientos que explotan inesperadamente en la vida de los protagonistas.

La narración comienza en primera persona por Cody Reynolds, una chica de apenas dieciocho años que tiene que vivir el peor trago de su vida: perder a su mejor amiga, Meg García. Tiene que sobrevivir a las miradas de pena y con el sentimiento de que de alguna manera ha fallado a Meg.

Ella era un alma libre, la chica con la que todo el mundo quería juntarse y con la que Cody sentía una gran complicidad desde que se conocieron en el jardín de infantes.  También era una chica algo rara, de gustos extravagantes que la convertían en una persona peculiar. Su muerte tampoco fue nada convencional: un suicidio bien planificado.

El caso es que Cody, quien es todo lo contrario a lo que solía ser Meg, no tiene muy claro porqué hizo lo que hizo y las incógnitas llenan su vida hasta que los García, la familia que prácticamente la ha criado, le piden que vaya a la residencia de la universidad de Cascades donde estudiaba su hija a por las cosas de Meg.

Allí conocerá a varias personas, pero la principal de todas ellas es Ben McCallister, un guitarrista con el que Meg tuvo primero una amistad y después un rollo. No sé bien cómo describir a este personaje. Quizás algo hosco y malhumorado al principio. Después algo más sosegado y preocupado tras conocer a Cody.

Cody y Ben no se conocen en las mejores condiciones, eso está claro. Y no es que él la convenga mucho, por lo que la distancia que les separa debería ser suficiente. Pero lo que siempre les termina uniendo es Meg y las razones que la llevaron a terminar con su propia vida, entre otras.

Ambos personajes me han parecido bastante verosímiles y humanos, aunque quizá más Cody por ser la que narra la historia. Me hubiera gustado algunos capítulos dedicados a cómo se sentía Ben, pues hubieran dado más riqueza a la narración de la que ya de por sí es imposible despegarse hasta el punto final. También algo más de profundidad respecto a McCallister, pero tal y como aparece es más que suficiente para disfrutar de este personaje.

Algo que me ha enganchado de esta novela es la forma que tiene la autora de narrar el dolor y el sufrimiento de los protagonistas y la agónica conexión que existe entre ellos. No es un romance al uso. De hecho Cody reniega de los sentimientos que siente por el chico de ojos azul eléctrico y lucha contra ellos a contracorriente, constantemente. Es por esto mismo que me hubiera gustado alguna situación narrada por Ben. ¿Cuándo fue el momento exacto en el que se enamoró de esa chica resuelta a saber los entresijos de la muerte de su amiga? Ben, para mí, es totalmente un misterio en ciertos aspectos y quizás para Cody al principio. Son como dos imanes unidos por un mismo nexo.

Con esta novela he sentido mucho, mucho más de lo que me esperaba. Y me he sorprendido enganchándome a la sencilla pero atrayente pluma de Gayle Forman. Sus palabras tienen algo que te mantiene enganchada hasta el final. Me pasó hace tiempo con Si decido quedarme y espero poder seguir disfrutando de los libros de esta autora.

Además, el título de la novela tiene un significado profundo que me ha dejado bastante impactada y una agradable sensación al terminar la novela.

Por el momento, Gayle Forman se ha convertido en mi escritora favorita y ésta novela en la más especial de mi biblioteca.