lunes, 27 de agosto de 2018

Reseña #74: El nido del Lobo - Gema Tacón


Las mentiras unen el destino de dos mujeres separadas en el tiempo. 
La apacible vida del pequeño y encantador pueblo de Ochagavía se enturbia cuando Blanca llega desde el sur para hacer sus prácticas. Los oscuros secretos que todos guardan atan su vida a la de Aintzira, una chica que murió hace años y que, sin saber cómo ni por qué, tiene una extraña conexión psíquica con ella. 
Sus noches se hacen eternas cuando tras cada pesadilla su cuerpo sufre las consecuencias de ir revelando la verdad. Poco a poco va desentrañando una red de engaños que intentan ocultar no solo la misteriosa muerte de la joven, sino que también hará que descubra que su vida ha sido una farsa prácticamente desde que nació. 
La muerte persigue a Blanca desde hace tiempo mientras que a Aintzira ya la encontró. Ambas tienen en común el coraje de querer descubrir la verdad, su verdad. 
Un crimen sin resolver, una sombra que la acecha y un asesino que está presente en sus sueños es con lo que tendrá que lidiar nuestra protagonista. 
¿Podrás leer cada línea sin mirar detrás de ti? 
Tictac, tictac…


He tardado en leer la novela dos días exactamente. La verdad es que desde que la vi circular por las redes sociales (con bastante ahínco e ilusión por parte de la autora, pues participaba con esta novela en el premio literario de Amazon 2018) me intrigó bastante. La única pega era que el thriller es un género literario quecomo podéis apreciar viendo la temática de las reseñas que suelo colgar por el blog, no es que me entusiasme y prefiero otras novelas con las que me siento más cómoda leyendo. 

Pero ya sabéis lo que suele pasar cuando algo se te mete entre ceja y ceja, y es que no hay manera de dejar de pensar en ello hasta que te tomas el tiempo necesario para colmar tu curiosidad y ver verdaderamente si ha superado tus expectativas. En el caso de El Nido del Lobo, la verdad es que ha sido un libro con el que me he enganchado, no lo voy a negar.
  
Blanca, la protagonista de esta historia, viaja desde la ciudad de Cádiz donde vive con su madre a un pueblo alejado de la mano de dios. El pueblo en cuestión, Ochagavía, es de esos donde todo el mundo se conoce y donde todos saben cuándo llegan forasteros a sus frías tierras. 

Ella acude con la idea de realizar las prácticas de la universidad en el pintoresco pueblo. En Ochagavía conoce a muchas personas: Haize, Izar, Ekaitz, Nahia y, sobretodo, a Aintzira.

Toda esta retahíla de nombres que os acabo de enumerar tienen un pasado enlazado a fuego con la última, Aintzira, y según Blanca pase los días viviendo en el mismo pueblo que ellosciertas cosas irán pasando. Cosas paranormales que me han recordado a el programa que tiene fascinada a mi madre, Cuarto Milenio. 

Ese toque paranormal es lo que más me ha gustado de la novela, cosas de las que no hay fundamento racional y que sorprenden al lector. Yo solo podía compadecerme de Blanca a medida que avanzaba la novela. 

Lo que me animó a leer El Nido del Lobo fue el prólogo. Admito que tiene un buen gancho y que cuando terminé de leerlo, me fui a leer los comentarios de Amazon. Uno en especial de hizo lanzarme a él a bocajarro por el entusiasmo que rezumaba la lectora.

La historia en sí la disfruté, aunque no pude quitarme de encima la rapidez con la que se narraba, incluso ralentizando mi ritmo de lectura. Un aspecto que no me ha gustado, era como si todo fuera a contrarreloj desde el principio. Para mi gusto, falta profundizar en los diálogos y añadir aclaraciones para esclarecer la lectura y ralentizar ese ritmo apresurado del que os hablaba. Me he llegado a encontrar diálogos confusos o en los que fácilmente me perdía. Por suerte, los puedo contar con los dedos de las manos. 


A los personajes, por lo menos los secundarios, les falta desarrollo y trasfondo. Quizá estoy demasiado acostumbrada a que hasta el malo de la película tenga una historia que contar. Y si está demente más aún, más interesante (que con esto no digo que algún personaje de esta novela tenga este trastorno mental, aunque me lo estoy replanteando mientras escribo esta reseña). 


En suma, una novela bastante amena que te lanza de cabeza a un misterio inquietante, donde todos son sospechosos y no te fías ni de tu propia sombra. A medida que avanzas la lectura vas descartando, por supuesto. Y no, no es de terror ni da miedo como yo pensabaasí que si no estáis seguros de leerla, por ese aspecto no temáis. 

Lo mejor de todo es que esta novela da pie a que me lea otra novela de thriller que tengo pendiente de leer y que mis compañeras del club de lectura leyeron con gusto hace apenas unos meses. 

sábado, 25 de agosto de 2018

Reseña #73: El Indiano - María Montesinos

*Gracias a Babelio por el ejemplar
Héctor Balboa, un indiano enriquecido en Cuba, regresa al cabo de los años a España con la intención de reconciliarse con su pasado e introducirse en los influyentes círculos económicos e industriales de la sociedad de 1883. Llega rebosante de planes de progreso y con la esperanza de hacerse un sitio respetable en su tierra natal, Santander. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que para formar parte de esa sociedad deberá aceptar sus rígidas reglas y acordar un matrimonio ventajoso con alguna joven casadera que le abra las puertas a los grandes negocios forjados entre los políticos, empresarios y aristócratas que se dan cita cada verano en Comillas. 
Balboa no dudará en sacrificar el amor a sus propias ambiciones personales hasta que se cruza en su camino la obstinada Micaela Moreau, una joven solterona de Madrid, empeñada en cambiar el destino de las niñas sin educación y al mismo tiempo, defender su libertad e independencia frente a los designios marcados por su familia. Una historia de amor que cambiará el rumbo de dos corazones decididos a perseguir sus propios destinos, sin doblegarse ante las convenciones del momento.


Antes de nada, me gustaría recalcar lo maravillada que me encuentro tanto de la fuerza de los personajes (tercos como ellos solos) como de la ligereza de la pluma de María Montesinos. No, no conocía a la autora, y realmente me ha sorprendido todo de ella: su prosa, la ambientación bien perfilada de El Indiano, la forma que tiene de narrar una época donde absolutamente nada era fácil, y más aún si nacías con la condición de mujer. 

Pero, sobre todo, estoy maravillada de Micaela y Héctor Balboa, y del amor que se cuece a fuego lento, tan inesperado como esperanzador. 

Micaela es un alma libre, una literata con una gran vocación: la enseñanza. Defensora de los derechos inalienables de la mujer, este personaje femenino me ha encandilado sólo con su forma de ser y de hablar de Emilia Pardo Bazán. Y es que, pese a todas las restricciones que los hombres, fruto de la sociedad de finales del siglo XIX, Micaela consigue destacarse en una sociedad donde no se ve con buen ojo el que una señorita quede soltera y menos aún que trabaje como institutriz para ganarse su sustento. 

Con veintiséis años y una formación bastante prometedora, Micaela viaja a Comillas para pasar los meses de verano con sus tíos, por Marqueses de Peñuria.

Me he sentido lanzada a este pueblo de la mano de la autora, que bien describía un fresco acertado de la época, con sus respectivos bailes, galanterías, así como de la política y la economía que se fraguaba en el verano de 1883. Además, nos describe la España del momento e introduce figuras importantes de la historia como Gaudí o la reina Isabel II. 

Por su parte, Héctor Balboa regresa a Comillas tras volver de Cuba convertido en un auténtico indiano y con una fortuna que nada tiene que envidiar a la de la aristocracia. Pero ahora, para afianzar su posición dentro del círculo de empresarios más importantes del país, necesita no solo capital, sino un enlace matrimonial. Hay muchas candidatas para conseguir sus propósitos, pero ninguna de ellas es como Micaela Moreau Altamira, una mujer ardiente de carácter y mirada clara. 

Desde que sus miradas se cruzan, la pasión fluye con potencia entre ellos, aunque su comienzo no sea de los mejores. 

Si tengo que destacar algún personaje secundario, sería a Amalia, la prima mayor de Micaela, risueña y esplendida; la más sensata y flexible en temas sensibles para la sociedad, escandalizada a la mínima provocación. 

Otro personaje al que destacaría, aunque aparece sólo de oídas, es al padre de Micaela, Alphonse. Un hombre poco convencional en la época y del que he llegado a coger cierto cariño, pues Micaela es la viva imagen de libertad que su padre imprimía en ella, permitiéndole acompañarle a tertulias, participar en debates cuyos temas se etiquetaban como masculinos e infundiéndole las ideas ilustradas que venían de su lugar de origen: nada más ni nada menos que Francia.

En suma, es una novela que me ha emocionado. El amor no es el tema principal, sino que el fresco de época, las venganzas y la sociedad del siglo XIX son los pilares de esta emocionante historia, narrada en tercera persona desde los puntos de vista de Héctor y Micaela. Las mejores vacaciones de los protagonistas, sin duda. 

De lo que tampoco tengo duda es de que a partir de este momento, seguiré la proyección literaria de María Montesinos.  He quedado tan encandilada de ella que me he prometido leerme todas sus obras antes de que termine el año.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Reseña #72: Casarse con un extraño - Louise Allen


Eran iguales pero tan diferentes... La vida de Sophia Langley se vio inmersa repentinamente en un torbellino. Cuando se enteró de la muerte de su prometido en un naufragio, lo último que podía esperar era que Callum Chatterton, el hermano gemelo de este, le propusiera matrimonio. 
Su romanticismo innato protestó ante la idea de un matrimonio de conveniencia, y el apenado Callum dejó muy claro que eso era lo único que podía ser. Sin embargo, las necesidades económicas de su familia y el carácter arrollador de aquel hombre tan distinto de su prometido, pero que físicamente era igual, la empujaban a aceptar.


Llevaba tiempo queriendo leer esta novela por su atrayente sinopsis. Como podéis ver, mis expectativas eran más bien altas porque me atrajo la simple idea de que la protagonista se casaba con el gemelo equivocado.

Eran. Sí, en pasado, porque no me ha parecido nada del otro mundo. De hecho, me atrevería a decir que ha sido la primera novela de romance histórico más insulsa que haya leído jamás.

Se habla de romances, de enamoramientos y desamoramientos, de amores que duran para siempre y que si desaparecen, causan un dolor punzante en el pecho. Pero sólo se habla de ello. Es como si los protagonistas no supieran o no quisieran sentirlo; ese revoloteo en el pecho, las alas de una mariposa, aunque viendo el trasfondo en el que transcurre la historia y, sobre todo, las circunstancias que enlazan a los protagonistas, puede que explique sus comportamientos.

El siglo de las luces resplandece en la ciudad de Londres cuando el prometido de Sophia Langley, Daniel Chatterton, pierde la vida en un terrible accidente. Tres meses de luto y sin una pizca de resentimiento por haber estado separado de su prometido durante diez años y de haber perdido su amor por él, su hermano Callum busca a la joven de veintiséis años para casarse con ella, cumpliendo así el deseo de su hermano de cuidarla en caso de no poder hacerlo él. Y salvándola a ella, a su vez, de quedarse solterona y de ahogarse en deudas.

Sí. Son extraños. Los protagonistas han cambiado durante toda una década separados. Las percepciones son distintas. Son más maduros, más adultos y no los niños que fueron cuando se conocieron.

El matrimonio entre ambos es de conveniencia. Ni Callum ni Sophia esperan que nada más florezca en él. Pero el amor y el aprecio se van filtrando entre ellos a paso de cuentagotas, primero recelosos de sus sentimientos, después negándolo y por último, aceptándolo.

Callum es un hombre bastante reservado y con un pasado que tiene que cargar a cuestas, además de las pesadillas que le atormentan tras el naufragio de su hermano gemelo.

Sophia es un espíritu libre, una artista atrapada en una sociedad que a la mínima provocación se escandaliza. Dulce, dedicada, detallista.

Las escenas de consumación matrimonial son cortísimas y nada reveladoras. Y cuando la pasión resplandece entre ellos durante el acto, viene igual que se va: sin profundizar en sentimientos y apenas vemos, como lectores, el disfrute entre ambos protagonistas. Un visto y no visto, vaya.

No era lo mejor. De hecho, lo mejor de la novela se concentra en las últimas páginas del final, y aun así, no me pareció para tanto. Aunque claro, hay que tener en cuenta ciertas limitaciones que existían en esa época, así como lo que era correcto moralmente y lo que no lo era.

Esta novela está dirigida a lectores de romántica, aunque no la recomiende enteramente, y a los apasionados de los frescos de época. Por supuestísimo, se me ha hecho la novela más amena que la última novela histórica que leí: El Indiano de G.H. Guarch. En ese sentido, la he sentido como una liberación.

lunes, 6 de agosto de 2018

Reseña #71: El Indiano - G.H. Guarch


A principios del XIX, Pedro Guarch consigue hacer fortuna en Venezuela, cuando por azar logra rescatar un importante envío de esclavos de un naufragio. Gracias a ello levantará la mayor hacienda azucarera de Puerto Rico para regresar a Barcelona como un auténtico indiano, y contraer matrimonio con Bella Salom, una hermosa dama de la alta sociedad barcelonesa. 
Tras éxitos literarios como El Talmud de Viena o El Testamento armenio, el autor logra con este libro un impresionante fresco histórico sobre la sociedad española y, especialmente, la burguesía catalana de la primera mitad del siglo XIX, ya que gran parte del comercio con Cuba y Puerto Rico pertenecía a empresarios y financieros catalanes que intentaban mantener a toda costa un prospero imperio colonial basado en el esclavismo, cuando los países más avanzados ya habían declarado fuera de la ley la trata de esclavos. 
Basándose en crónicas familiares, G.H. Guarch traza una extraordinaria historia de hacendados, hermosas damas, tratantes y esclavos, tesoros perdidos en el mar... Una absorbente novela y, al tiempo, una denuncia sobre la dramática historia de la esclavitud en los momentos finales de nuestro imperio colonial.


Una de las cosas que más me han llamado la atención de esta novela es la crítica que hace el autor –utilizando como personaje principal el nombre de su propio antepasado, Pedro Isaac Guach- a la esclavitud. Y es que El Indiano se remonta a la época colonial, en el preámbulo del siglo XIX, con todo lo que significa el comienzo de este nuevo siglo.

Como os acabo de decir, Pedro Guarch es el protagonista de esta historia tan densa, con más de quinientas páginas. La novela comienza a las cinco de la mañana, un uno de enero del año 1800. Por aquel entonces, el protagonista tenía veintisiete años y desembarcaba en el puerto de Cádiz tras un lustro ausente, haciendo las américas en Venezuela y amansando una increíble fortuna que podría bien dejarle acomodado por el resto de sus días.

Y no va solo para ingresar en el Banco de España el dinero que bien se ha merecido, ni sólo para volver a ver a su familia después de irse de forma abrupta: va a contraer matrimonio con una joven de descendencia judía, de buena familia y gran dote. He aquí otros de los handicaps de la sociedad en este periodo de la historia. Los ilustrados y los curtidos en historia (que si no son a través de libros, serán a través de películas) saben claramente sobre los matrimonios por conveniencia y todos los trapos sucios que se podían esconder dentro y que las mujeres tenían que soportar. En este sentido, me ha sorprendido una faceta de esta sociedad colonial: la de que el hombre o, en el caso, el señor podía tener una o varias amantes y la mujer debía callar y aguantar. El protagonista piensa que cuando su mujer conozca a su bella esclava con la que hace el amor sin tapujos, no va a tratarse sólo de un problema moral, sino de puros celos. Yo pienso, con mi mente moderna depende  mucho también la educación que uno haya recibido y, sobre todo, la religión que procese.

El autor nos muestra un impresionante fresco de la sociedad española de dicho siglo, describiendo a su vez lo que pasaba en ese mismo momento en el ámbito internacional: la aclamada Revolución Francesa, así como los quehaceres que realizaba el General Napoleón Bonaparte en la Europa del XIX. G.H. Guarch nos pone a los lectores a tono para que no nos perdamos ningún detalle en esta novela donde la historia más bien está novelada.

La estructura que sigue es lineal, siendo cada capítulo un año de la vida del protagonista, a excepción de los primeros capítulos, que abarcan los acontecimientos acaecidos en 1800, como el regreso de Pedro Guarch convertido en un importante Indiano, así como la gran boda que se celebró en Agosto con la Bella Salom en el mismo año.

El tono que utiliza el autor no es para nada cercano a los lectores, y eso es algo que al principio me impedía conectar con la novela. Además, la complejidad con la que se relata la historia ocasiona que sea un poco lenta de leer, pues tiene muchos detalles y sitios a los que mirar a través de los ojos del autor.

También está el hecho de que G.H. Guarch no nos muestra a los lectores la historia del protagonista, sino que nos la cuenta. Pienso que el autor abusa de esta técnica pues ralentiza el ritmo de lectura y eleva la velocidad de los acontecimientos, pues al igual que me parece una técnica fabulosa, en exceso nos extenúa a los lectores. También emplea con bastante frecuencia el uso de los diálogos indirectos, y mi opinión es exactamente igual a lo que acabo de expresar. Por lo menos, los primeros capítulos son bastante pesados de leer por cada uno de estos motivos.

Dentro de la parte positiva, me gustaría destacar el árbol genealógico del autor que nos pone a disposición, que hace más interesante la lectura. Al igual que la ley de la abolición de la esclavitud, donde nos la muestra tal cual se publicó en el periódico de La Gaceta de Madrid.

G.H. Guarch también añade notas explicativas sobre ciertos conceptos que aclaran de forma significativa la lectura y, pese a todo lo dicho dos párrafos arriba, me parece un gran punto a favor.

Es una novela que me ha encantado por su trasfondo histórico. Se nota que el autor ha recopilado bastante información antes de ponerse a escribirla. De hecho, él mismo nos confiesa en una nota antes del comienzo de la narración que recabó datos a través de su familia y de la tesis doctoral que trata sobre los Catalanes en las Antillas –porque no sé si lo habré dicho ya, pero me pareció muy interesante saber que el comercio de Cuba y Puerto Rico pertenecía a los empresarios y financieros catalanes que querían seguir manteniendo sus negocios a costa del esclavismo-.

Es una novela que no hubiera elegido tras la lectura del primer capítulo, pues el simple tono que utiliza el autor para narrar los hechos me echa para atrás. Pero me alegra que Babelio me hubiera dado a conocer la novela y les doy mi gratitud por ello. Mi madre fue la primera en abrir el ejemplar y decirme: tiene un buen empiece. Eso es verdad, no lo voy a negar. El comienzo tiene un deje bastante atrayente.

Quiero añadir, además, los tantos personajes que se nombran a lo largo de la novela, con una friolera de más de 120 personajes, sumando los que se nombran, además, alguna vez entre diálogos. ¡Casi como La Colmena de Camilo José Cela! Por supuesto, siempre es sobre Pedro Guarch, siempre sobre sobre él a comparación con la obra de este escritor español del siglo XX.

En definitiva, es una novela que no se termina de amoldar a mis gustos literarios aunque me hayan gustado varias facetas de la misma. El Indiano es una novela densa y con bastante consistencia, que a pesar de todo he logrado disfrutar a mi manera como buena estudiante que soy, a través de la historia pura que rezuma cada página.

Es una novela que recomendaría a los lectores ávidos de un buen trasfondo atrayente, dedicado a una sociedad reacia a la abolición de la esclavitud. Y fijaos que cuando decidieron abolirla, los poseedores de los esclavos recibieron en su tiempo una indemnización de 35 millones de pesetas. ¡35 millones de los cuales se amortizaba anualmente 3.500.000 pesetas de dicho empréstito! Es una pasada.